Hace ya más de medio año que David Beckham dejó la Liga de las Estrellas para comenzar su periplo por los estadios norteamericanos. Un cambio sin duda motivado por los atractivos publicitarios de un importantísimo icono de la moda, de una máquina de fabricar dinero. De esta manera se entiende el cambio de la camiseta tan laureada del Real Madrid por la de Los Ángeles Galaxy. Algunos ya le llaman “el sueño americano”.
David Robert Joseph Beckham nació el 2 de mayo de 1975 en Leytonstone (Londres). Muy pronto heredó la pasión por el fútbol de su padre, un fan del Manchester United. Entonces no sabía que se convertiría en un importante futbolista a escala mundial y mucho menos en un gran transmisor para las importantes marcas del panorama de la moda. Ni siquiera se lo imaginaba cuando actuó en su juventud como mascota del Manchester United en un partido frente al West Ham United.
Es importante recordar que el impulso de su carrera extra deportiva vino, en gran parte, motivado por su matrimonio con Victoria Adams, que formaba parte del exitoso grupo Spice Girls. Ella también es en cierto modo la culpable de la partida hacia tierras norteamericanas de Beck’s. Y es que son muchos los beneficiarios de la presencia de la estrella británica en Estados Unidos.
En primer lugar la MLS-órgano superior del estamento futbolístico estadounidense- pretendía con su fichaje un gran lanzamiento del deporte del balón en su país. Y lo han conseguido. Lo cierto es que desde la llegada del matrimonio Beckham los estadios de fútbol han comenzado a registrar llenos absolutos por primera vez. Pero aunque David se empeñe en que su estancia en el país sea para consolidar su carrera futbolística, su esposa insiste en que es para volver al primer plano y convertirse en una estrella de Hollywood. Amistades no le faltan. Allí ya se ha juntado con otros celebrities del estatus de Tom Cruise y Katie Holmes. Futbolista o no, lo cierto es que en Beckham siempre será tan importante como que meta un gol o no, si lleva el peinado de una forma u otra.